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Noticias Publicado el octubre 1, 2026 por Patricia Báez Martínez

Los peces betta, de un juego inocente al vicio de las apuestas y la violencia

Por Patricia Báez Martínez/Editora

Baní, Peravia. − En los 80’s, vimos a algunos amiguitos criar bettas, en peceras o en frascos de vidrio, solo que cuando dos peces betta (pez luchador siamés) empezaban a pelear, los separaban, por lo general. Para esos años, en República Dominicana solo se hablaba de las peleas de gallo, que son el “deporte nacional”, aunque en el fondo se trata de maltrato animal, tipificado y penalizado en nuestro país mediante la Ley de Protección Animal y Tenencia Responsable (248-12), y de un bajo mundo que se esconde detrás de las vallas de las galleras. En ese interregno, las peleas de perros también han tenido su espacio, aunque el tema no se exponga en medios y en las propias barriadas.

Dos meses atrás, en el barrio El Maní, de Baní, Albert Ismael del Orbe, resultó herido de perdigón en un ojo tras llegar del trabajo y sentarse un momento a refrescarse, cuando en el patio contiguo se generó una trifulca entre dos hombres que se hallaban “jugando betta”, como se le conoce en República Dominicana. El joven requirió intervención médica que implicó hasta solicitar dinero para costear los gastos médicos, mientras las autoridades del Ministerio Público buscaban a los responsables (Julio César Báez Avalo y “El Mello”) para tramitarlos a la justicia. Quizá este caso debió ser la voz de alarma.

Ya la periodista Nuria Piera investigó el tema en el reportaje “Peces Betta: Crueldad disfrazada de entretenimiento”, publicado casi un año atrás, aunque sin entrar en la esfera del derecho a la seguridad y la vida de las personas: “Pero lo que comenzó como un simple pasatiempo, se convirtió en negocio. Las peleas de bettas funcionan como una versión en miniatura de las galleras: hay jueces, árbitros y dinero en juego. Las apuestas pueden ir desde 500 pesos hasta casas, vehículos y terrenos. Y en ese escenario, muchos caen en el círculo del vicio, la deuda y la pérdida total. Y se producen conflictos y violencia”, dijo la periodista en el set de televisión.

El pasado 12 de septiembre, dos hombres perdieron la vida y otros cinco resultaron heridos en un confuso incidente registrado en el municipio de Boca Chica, en el Gran Santo Domingo.

El caso hubiese pasado como uno más de violencia callejera, excepto porque uno de los fallecidos era el exponente urbano “Diddy Glow” (Alexis Delgado Ortiz). De manera preliminar, se habla de que este hecho violento se registró en al marco de una pelea de peces betta. Según versiones, un grupo de hombres armados habría llegado donde se encontraba “Diddy Glow” y sus acompañantes disfrutando del enfrentamiento entre los animalitos, y abrieron fuego.

El caso sigue bajo investigación, y -hasta la fecha- más de media docena de jóvenes han perdido la vida en supuestos intercambios de disparos con la Policía Nacional, solo por esta “investigación”.

¿De que van las peleas de betta?

El macho betta es excesivamente territorial y agresivo, sin embargo, una cosa es la conducta y el ambiente natural (en el que el pez que está siendo agredido puede escapar de las mordidas) y otra muy diferente es exponer a dos peces betta en un espacio limitado para diversión, mientras ellos se agreden uno a otro, perdiendo ojos, aletas y terminando, inclusive, hasta con los intestinos expuestos.

La cuna de las peleas de betta se encuentra en Tailandia (Sudeste asiático), donde la práctica se hunde en las tradiciones, igual que las peleas de gallo en la República Dominicana, sin que exista ningún tipo de restricción legal.

Las peleas de animales, incluidos los peces betta, están prohibidas en otro país del Sudeste Asiático, como es Singapur, el cual aprobó su ‘Animals and Birds Act’; y en el caribe Antillano, en Puerto Rico (Ley 154-2008) y República Dominicana. En nuestra Ley 248-12, su artículo 61 es claro en la prohibición de las peleas de animales, aunque con una excepción:  

"Auspiciar o se participe en peleas de cualquier tipo de animal, excepto las lidias de gallo”, reza el artículo antes citado.

¿Qué se apuesta en estas peleas?

Igual que en las tradicionales peleas de gallo, las apuestas pueden ir desde menos de 1,000 pesos hasta casas, carros y otros bienes muebles e inmuebles, y de ahí los conflictos entre jugadores, y sus implicaciones.

Según el reportaje de Nuria Piera, en República Dominicana la práctica comenzó con los Betta Laguneros, pasando por los Pitbulls, los Androides y los Placas, y esta práctica implica, inclusive, cierto grado de conocimiento de genética, procurando que los peces sean cada vez más agresivos.

Según Piera, cada vez más, niños se enganchan en la adicción de las peleas de peces, un mal que pasa desapercibido en las familias y las comunidades porque se ve como algo propio de la infancia y la adolescencia, un pasatiempo (hobby), sin embargo, detrás de las hermosas aletas de los betta se esconde un mundo de apuestas y violencia que puede llevar a cualquiera a perder la cordura, la libertad y hasta la vida.

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