Baní, Peravia. — Al cumplirse un año de los efectos más severos de la tormenta tropical Melissa en la República Dominicana, el 24 de octubre de 2025 permanece como una fecha de recordación para numerosas familias que vieron sus viviendas inundadas, perdieron sus pertenencias y quedaron expuestas a las crecidas de ríos, arroyos y cañadas, especialmente en la provincia Peravia.
En Baní, uno de los sectores más golpeados fue el barrio 30 de Mayo, donde el desbordamiento de la cañada provocó inundaciones que afectaron numerosas viviendas y dejaron a familias sin sus principales bienes. También se reportaron emergencias en Santa Rosa, Las Colinas, Cañafistol, El Llano, Mamagina, La Raqueta, El Carretón y Nizao. En Pueblo Nuevo, dos viviendas resultaron destruidas por un deslizamiento de tierra, mientras varias comunidades quedaron temporalmente incomunicadas por las crecidas de los ríos y el deterioro de las vías.
La Defensa Civil tuvo que intervenir viviendas y evacuar a personas, incluidos niños y adultos mayores, ante el peligro que representaban las inundaciones. En algunas zonas, el agua penetró con tanta rapidez que los residentes apenas tuvieron tiempo de ponerse a salvo, mientras otros enfrentaron la pérdida de muebles, electrodomésticos, ropa y alimentos. Las consecuencias también alcanzaron las actividades productivas: en Peravia se reportaron daños en parcelas agrícolas y caminos interparcelarios, así como dificultades para el desplazamiento de productores.
Un fenómeno que impactó a todo el país
Los efectos de Melissa no se limitaron a la región Sur. El fenómeno atmosférico provocó inundaciones urbanas y rurales, comunidades aisladas, daños en viviendas y dificultades en los servicios esenciales. Los reportes oficiales de aquellos días registraron cientos de viviendas afectadas y miles de personas desplazadas, además de interrupciones en numerosos sistemas de abastecimiento de agua potable.
Ante la magnitud de la emergencia, las autoridades dispusieron alertas meteorológicas, evacuaciones preventivas y la suspensión de actividades laborales y educativas en distintas demarcaciones. Posteriormente, el Poder Ejecutivo declaró en estado de emergencia varias provincias, incluida Peravia, para facilitar las labores de respuesta, reparación y reconstrucción.
Las lecciones que dejó Melissa
Un año después, la experiencia obliga a reflexionar sobre la vulnerabilidad de las comunidades expuestas a inundaciones recurrentes y la necesidad de convertir las medidas de emergencia en acciones permanentes de prevención.
Una de las principales lecciones es la importancia de intervenir y mantener las cañadas, los drenajes pluviales y los cauces de ríos, así como evitar la acumulación de basura y escombros en los sistemas de desagüe. También resulta fundamental evaluar las viviendas ubicadas en zonas de riesgo, fortalecer la planificación urbana y garantizar que las comunidades vulnerables reciban información oportuna sobre las condiciones meteorológicas.
Otra enseñanza es que la preparación no puede comenzar cuando el agua ya está entrando a las casas. Los planes de evacuación, la identificación de refugios seguros, la coordinación entre las instituciones de socorro y la educación ciudadana deben mantenerse activos durante todo el año. A esto se suma la necesidad de proteger los caminos rurales y las infraestructuras agrícolas, esenciales para que los productores puedan continuar sus actividades después de una emergencia.
La prevención sigue siendo el principal desafío
A un año de Melissa es oportuno preguntarse cuánto se ha avanzado en materia de prevención. Para Peravia, la protección de las familias que residen cerca de cañadas y ríos debe ocupar un lugar prioritario, junto con la mejora del drenaje y la preparación de las comunidades ante fenómenos atmosféricos.
La tormenta dejó claro que los efectos de las lluvias intensas no dependen únicamente de la cantidad de agua que cae, sino también de las condiciones del terreno, la infraestructura existente y la capacidad de respuesta de las instituciones de socorro.
Daños puntuales causados por Melissa
Dos personas fallecidas.
Al menos 53 puentes afectados y 2 carreteras.
647 mil personas quedaron sin servicio de agua potable con la salida de operación de unos 50 acueductos.
Cientos de personas fueron evacuadas en el país.
Los daños a la agricultura se estimaron en 1,500 millones de pesos.
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