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Noticias Publicado el septiembre 9, 2026 por Redacción Baní News 🌐 Fuente: El Nuevo Diario

¿Quién decide cómo debe hablar una víctima de su dolor?

Los Gómez, los límites de la sátira y el peligro de condenar sin contexto La controversia provocada por un fragmento del pódcast de June y Sabrina Gómez coloca sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿existe una manera correcta de hablar…

Los Gómez, los límites de la sátira y el peligro de condenar sin contexto

La controversia provocada por un fragmento del pódcast de June y Sabrina Gómez coloca sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿existe una manera correcta de hablar sobre el abuso infantil?

El contenido fue interpretado como una burla hacia las víctimas. Las críticas se multiplicaron y, como suele ocurrir en las redes sociales, un fragmento comenzó a circular separado de la conversación que le daba sentido. Los Gómez explicaron que la sátira pretendía denunciar la normalización del abuso dentro de determinados entornos familiares y religiosos. También afirmaron que ambos han vivido esa dolorosa experiencia.

Reconozco que mi primera reacción fue de inquietud. El abuso infantil no es cualquier tema. Como psicóloga, sé que una palabra, una escena o una risa pueden activar recuerdos dolorosos en quienes han sobrevivido a situaciones semejantes.

Sin embargo, después de esa reacción surgió en mí otro cuestionamiento: ¿estamos defendiendo a las víctimas o estamos decidiendo cómo deben contar su historia?

No todas las personas procesan el dolor de la misma manera. Algunas necesitan hablar con solemnidad; otras guardan silencio durante años. Hay quienes escriben, denuncian, lloran o convierten lo vivido en activismo. También existen personas que utilizan el humor y la sátira para recuperar algún dominio sobre aquello que una vez las dejó indefensas.

La condición de víctima no obliga a permanecer en un estado permanente de tristeza pública. A veces, reírse de lo que intentó destruirnos no significa restarle importancia; puede ser una forma de quitarle poder.

Esto no quiere decir que toda expresión humorística esté justificada. Haber experimentado una situación dolorosa no elimina la responsabilidad de comunicarla cuidadosamente. Cuando se aborda el abuso infantil, debe quedar claro hacia quién se dirige la sátira. Si cuestiona al agresor, el silencio familiar o las instituciones que protegen reputaciones antes que a los niños, puede ser una herramienta de denuncia. Si esa intención no se comprende, corre el riesgo de parecer una ridiculización de las víctimas.

Debemos reconocer dos verdades al mismo tiempo: la intención importa, pero el impacto también. Podemos señalar que una forma de comunicación resultó confusa o hiriente sin convertir a sus autores en seres despreciables. La crítica responsable examina el contenido; el linchamiento digital destruye a la persona.

Me preocupa la facilidad con la que las redes convierten segundos de una conversación en una sentencia. Se recorta el contexto, se atribuyen intenciones y se exige castigo. El algoritmo no conoce la prudencia: premia la indignación porque genera interacción.

Podemos cuestionar la manera en que Los Gómez presentaron su sátira. Lo que no deberíamos hacer es negarles el derecho a explicar desde qué lugar hablaron.

El verdadero debate no consiste en decidir si merecen ser “acabados”. Deberíamos preguntarnos por qué el abuso infantil continúa normalizándose, cuántas familias lo silencian y qué hacemos para proteger realmente a la niñez. Defender a las víctimas también exige escucharlas cuando su manera de transformar el dolor nos incomoda.

Psicóloga – Comunicadora – Docente.

Por Ebony Lafontaine 

La entrada ¿Quién decide cómo debe hablar una víctima de su dolor? se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).

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