Por Patricia Báez Martínez/Editora
En 2018, cuando el Partido de la Liberación Dominicana era gobierno, un amigo de Juan Carlos Soto Martínez (alias "Llaverito")* me dijo que ese microtraficante de Baní le pasaba semanalmente un dinero fuerte a la Policía de este municipio (sin especificar departamento), y que de ahí, el jefe policial le pasaba una parte de los recursos recaudados en los puntos de droga de toda provincia a las autoridades de turno (léase senador, diputados y alcaldes), en sobres amarillos.
En aquel momento tuve el valor de denunciarlo, aunque sin éxito, pues lo hice por las redes sociales y las redes, para ese entonces, no tenían el poder que tienen hoy.
En 2020 se produjo en cambio de gobierno, sube el Partido Revolucionario Moderno (PRM), organización a la que apoyé.
Siempre había escuchado lo que consideraba una leyenda urbana, si se le puede decir así, de que en los gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) -matriz del Revolucionario Moderno-, crece el narcotráfico en el país, pero no le había dado mayor importancia a esos comentarios, algunos provenientes de sectores interesados.
Sin embargo, debo confesar que, además de la denuncia hecha por Ramón Uceta en la plataforma Apogeo TV sobre el incremento de los puntos de droga en Baní, en lo personal he podido palpar cierta connivencia de personas ligadas al Poder político actual con el narcotráfico, es decir, el PRM tiene sus narcotraficantes favoritos.
Y esto me hace preguntar ¿A dónde van ahora los sobres manila llenos de papeletas?
No hay que hacer mucho esfuerzo mental.
Nos encontramos a dos años de un proceso electoral que se avisora más competitivo que el de 2024, porque con dos administraciones seguidas del PRM, es posible que el electorado muestre cierto nivel de hartazgo, que no evidenció en las pasadas elecciones. Y los políticos ya aprendieron la lección: No se apuesta la fortuna personal y/o familiar. De algún lado tienen que salir los millones de pesos que cuesta una campaña electoral.
Algunos han incurrido en actos de corrupción y ya estamos viendo las consecuencias en los tribunales, mientras los que tienen experiencia en el mundo del narcotráfico, aprovechan el Poder para volver a sus andanzas o para apoyar a determinado cártel. Baní, Peravia, no está exenta de esa realidad.
Es lamentable que quienes están llamados a proteger nuestra sociedad, la están destruyendo por su ambición política y mercurial, sin importarles las consecuencias de sus actos. Pero más lamentable es que los grises se dediquen a cobrar peaje y tributar a los mismos políticos que ya apañan a los narcotraficantes o les dan las drogas para que las distribuyan: Un negocio redondo.
La traen, la mayor parte y la mejor la envían a los mercados internacionales, y aquí dejan una cuota para pagar a los colaboradores locales y para "el menudeo", y así cobran dos veces, a quienes se la venden para distribuirla y el porciento del peaje que reciben, cobrado por los grises que deben perseguir el crimen.
Solo advierto una cosa: Con la misma vara que medí a los funcionarios del PLD, con la misma mediré a los del PRM. Somos amigos, pero no cómplices.
Punto.
*En noviembre de 2022, la Policía Nacional y el Ministerio Público arrestaron en un residencial de Baní a Juan Carlos Soto Martínez, alias “Llaverito”. Al momento de su captura, las autoridades le incautaron 759 porciones de marihuana, dos armas de fuego ilegales y se le acusó de cometer diversos atracos a mano armada en la zona
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